martes, 8 de marzo de 2011

Discriminación

Siempre he creído que soy una persona normal, aunque si establecemos un criterio suficientemente amplio, prácticamente todo el mundo es normal.

Bien, en realidad quiero decir que siempre he considerado que los grupos sociológicos en que estoy incluido hacen que resulte un especimen con poco interés para los demás; a saber:

Soy varón, blanco, heterosexual, nacido en el país, mayor de 30 años y menor de 65, así que ¿a donde nos conduce esto?

Pues muy sencillo, nos lleva a darnos cuenta que hay criterios de discriminación positiva para cada característica alternativa a las que he citado. Hay políticas de igualdad, de inserción, de protección, etc. para mujeres, personas de color (horrible eufemismo que debemos a la corrección política), homosexuales, inmigrantes, menores de 30, mayores de 65 ... y la suma de todas esas políticas activas tiene como resultado un grado de discriminación y de marginación para las personas con características tan anodinas como las que he citado.

Además, pensando en más cosas, resulta que trabajo de una forma normal, es decir cotizando a la Seguridad Social y de paso a Hacienda, por lo que también me veo en inferioridad de condiciones respecto de un buen montón de personas que (en estos momentos) han apostado por el traje de neopreno para zambullirse en la economía sumergida.

El postre lo dejo para el final ... redoble de tambor ... SOY FUMADOR, lo que equivale a decir que soy un apestado y si por algún momento alguien había sentido un mínimo de comprensión hacia mi situación de discriminación, esta confesión le devolverá a la realidad y pensará que es mejor que me vaya con mi humo a otra parte.

Como a pesar de todo "Siempre nos quedará París" (Bogart dixit), aquí dejo este enlace www.musee-orsay.fr donde recomiendo pasar un día, en el caso de que estando en París no supieran que hacer.

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