Estimado Sr. Rajoy (a.k.a. Presidente del Gobierno de Turno de la España preintervenida):
Le dirijo estas cortas líneas, que dudo que alguna vez lea, para decirle una cosa que usted seguramente ya sabe y resulta de una simpleza aplastante:
Sr. Rajoy está usted totalmente equivocado en cantidad de cosas pero, en lo de Bankia es que no da una.
Usted sabe perfectamente que Bankia nace con la voluntad de diluir las consecuencias económicas de la corrupción en las Comunidades Autónomas de Valencia y Madrid, vehiculizadas a través de sus respectivas cajas de ahorro de bandera dando como resultado dos inmensos agujeros negros que se tragarán todo aquello que les echemos y sin devolver nada a cambio.
Por cierto, ¡qué dos grandes ejemplos de eficacia y honradez, la Sra. Aguirre y el Sr. Camps!
Para añadir un poco más de morbo (y tras unas cuantas peleas de familia dentro del PP), se nombra al Sr. Rato presidente de este engendro en su condición de paradigma, dentro del partido, de la eficacia; y cuando es preciso, es convenientemente sacrificado.
Como le vengo diciendo, en este asunto usted no da una. La única solución para bankia es aplicar técnicas quirúgicas destinadas a:
1º.- Desmembrar Bankia reponiendo cada Caja integrante a su punto de partida.
2º.- Abrir en canal los dos tumores (Bancaja y Caja Madrid), quitar toda la podredumbre y materia maligna y someterlo al oxígeno de la investigación judicial, parlamentaria y pública, depurando las responsabilidades (nombres y apellidos) de los responsables.
Creo sinceramente que esto es un caso de anti-sinergia en el que los integrantes de Bankia van a tener más posibilidades por separado que en conjunto.
Para terminar y no cansarle, sólo decir que el burdo intento de desviar la atención sobre el Banco de España, está bien porque al fin y al cabo no tuvo éxito en su labor se supervisión. Pero, ¡Hay que ver la cantidad de ingeniería financiera que utilizaron las Cajas para conseguirlo!
Atentamente, suyo que lo es,
El Estanquero.
P.S. Al fin y al cabo tampoco debemos preocuparnos mucho por las ayudas que Bankia pueda necesitar, ya que está claro que en este pais hay dinero para RATO.
Vivimos sometidos a la dictadura de lo políticamnte correcto y por ello nos pasamos el día cogiendo todo con papel de fumar
martes, 29 de mayo de 2012
martes, 3 de enero de 2012
UN CUENTO PARA LA NIÑA DE RAJOY (1)
Estimada niña de Rajoy:
Al fin tu mentor Rajoy ha llegado a la Presidencia del Gobierno y de la misma manera que él ha embaucado con sus cuentos a una buena parte de los españoles, yo te voy a contar también un cuento.
Érase una vez un pais (totalmente imaginario) en el que todo lo que hacían unos hombres muy malos, llamados socialistas, eran cosas malas y perversas, pero un pais en el que, de vez en cuando, se tiene la suerte de que las elecciones las ganen unas personas muy buenas, que todo lo que hacen está muy bien hecho. Estas personas tiene la suerte de tener a Dios de su parte y esto es muy interesante ya que, para el común de los mortales el decir lo contrario de lo que se hace es sencillamente mentir mientras que, por el contrario, para estos próceres tan bien relacionados, este comportamiento es hasta honesto.
El partido que a fecha de hoy detenta el poder en este país imaginario, y los señoros y señoras que forman su gobierno, han hecho un largo tiempo de oposición, más una precampaña, más una campaña electoral afirmando por activa y por pasiva su posición contraria a subir los impuestos y, lógicamente, una vez alcanzado al poder su primera decisión es ... SUBIR LOS IMPUESTOS.
De la misma manera estos próceres estuvieron todos esos períodos acusando a aquellos señores tan malos (si, los socialistas) de ser el gobierno más antisocial de la historia y, lógicamente, una vez alcanzado el poder su primera decisión es ... CONGELAR Y SUPRIMIR CUALQUIER ATISBO DE POLÍTICA SOCIAL.
Pero, querida niña, como esta historia no acaba sino de empezar, aún no se sabe si fueron felices y comieron perdices, pero si que hay una primera moraleja.
MORALEJA: Estos buenos señores solo harán cosas buenas y bien hechas ya que, si algo les sale mal seguro, pero seguro, que la culpa es de aquellos señores tan malos, rematadamente malos, que gobernaron antes.
Y colorín colorado ... este cuento aún no ha acabado.
Al fin tu mentor Rajoy ha llegado a la Presidencia del Gobierno y de la misma manera que él ha embaucado con sus cuentos a una buena parte de los españoles, yo te voy a contar también un cuento.
Érase una vez un pais (totalmente imaginario) en el que todo lo que hacían unos hombres muy malos, llamados socialistas, eran cosas malas y perversas, pero un pais en el que, de vez en cuando, se tiene la suerte de que las elecciones las ganen unas personas muy buenas, que todo lo que hacen está muy bien hecho. Estas personas tiene la suerte de tener a Dios de su parte y esto es muy interesante ya que, para el común de los mortales el decir lo contrario de lo que se hace es sencillamente mentir mientras que, por el contrario, para estos próceres tan bien relacionados, este comportamiento es hasta honesto.
El partido que a fecha de hoy detenta el poder en este país imaginario, y los señoros y señoras que forman su gobierno, han hecho un largo tiempo de oposición, más una precampaña, más una campaña electoral afirmando por activa y por pasiva su posición contraria a subir los impuestos y, lógicamente, una vez alcanzado al poder su primera decisión es ... SUBIR LOS IMPUESTOS.
De la misma manera estos próceres estuvieron todos esos períodos acusando a aquellos señores tan malos (si, los socialistas) de ser el gobierno más antisocial de la historia y, lógicamente, una vez alcanzado el poder su primera decisión es ... CONGELAR Y SUPRIMIR CUALQUIER ATISBO DE POLÍTICA SOCIAL.
Pero, querida niña, como esta historia no acaba sino de empezar, aún no se sabe si fueron felices y comieron perdices, pero si que hay una primera moraleja.
MORALEJA: Estos buenos señores solo harán cosas buenas y bien hechas ya que, si algo les sale mal seguro, pero seguro, que la culpa es de aquellos señores tan malos, rematadamente malos, que gobernaron antes.
Y colorín colorado ... este cuento aún no ha acabado.
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