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miércoles, 16 de marzo de 2011

El Show de Truman

La tragedia de Japón se ha revelado como un nuevo show de Truman; al igual que éste su nacimiento y desarrollo han sido contemplado en directo por la televisión de todo el planeta. Sólo nos queda ver que tipo de sorpresa nos tiene preparado el destino (o el guionista) para el desenlace de la aventura.

Esta misma inquietud sobre el desenlace la tienen los medios de comunicación a los que se ve completamente exacerbados, (cual adolescentes en el mes de mayo cuando las chiquillas comienzan a aligerarse de ropa). Digo esto porque da la impresión de que están molestos por no haber tenido protagonismo en la noticia ya que ésta se ha desarrollado de manera autónoma ante los ojos de todo el mundo de la mano de los ciudadanos de a pié que la han (re)transmitido con los medios a su alcance. Y está claro que en el mundo de la información lo importante no son las noticias en sí mismas sino la presencia de algún gran comunicador a pié de obra para magnificar cualquier suceso.

Lo dicho, van como motos a la espera de que por fin las consecuencias nucleares del asunto de Japón nos den una gran noticia en la que ellos puedan participar y ser protagonistas. ¡Qué pena!, ni el recuento de víctimas, ni otro tipo de consecuencias parecen tener ninguna importancia. Solo lo que se podría comparar a un corro de hienas esperando para el gran festín de la carroña ...

En este contexto escucho ayer a Carlos Francino en la SER entrevistando al embajador de España en Japón y notándole cada vez más molesto (o más cabreado) porque el embajador no daba las respuestas que él esperaba para tener su notición; y así, milagrosamente, a los tres minutos de terminar esta entrevista he ahí que la SER localiza y entrevista a un español que casualmente estaba en la zona de la catástrofe, donde trabajaba porque, atención ¡era ingeniero nuclear!. Bien ante tanta suerte no se puede desperdiciar la ocasión de entrevistarlo y, mira por donde, todas y cada una de sus respuestas van en la dirección de descalificar personal y profesionalmente al embajador que tanta irritación le había producido antes a Francino.

Para hoy me quedan una pregunta y dos conclusiones.

Reflexión: ¿Alguna vez son inocentes las coincidencias?

Corolario 1: Hay gentes que tienen suerte para todo. Gadafi (o será Khadaffi) ha tenido la suerte de que la comunidad internacional haya aprovechado el seísmo japones, y la cola que trae, para mirar para otro lado en un asunto sangrante (literalmente sangrante).

Corolario 2: Lo que ha ocurrido en Japón en muy grave, pero aunque todas las opiniones y debates son interesante (no sé si inteligentes), aún no he visto que nadie haya reparado en la causa de esta gravedad: La escala que mide la intensidad de los terremotos llega hasta el grado 10 (devastacion total) como un detalle estético para que sea una escala decimal pero, hasta ahora, las hipótesis de grado 8, 9 o 10 eran pura teoría. Creo que nadie esperaba presenciar un seísmo de grado 9. Ya lo hemos visto. Y ahora sabemos que el de grado 10 también es posible.